Le gustaba pasar horas sentado frente a su poblado y desordenado escritorio, tan lleno de libros, papeles, libretas, una biblia, lápices, plumas y algunas oraciones. Para él, un lugar totalmente pulcro significaba que no había nada útil por hacer, forzando así a ocuparse de la limpieza, y a él no le gustaba pasar el tiempo limpiando.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen