Rolver Gnom, como actualmente es conocido, tiene como cada ser en este mundo, una historia, la cual a continuación narraremos en estas páginas. Primeramente recordemos que como gnomo, él no porta algún apellido o nombre de linaje, ya que estos pequeños hombres no necesitan de ello porque sus costumbres y relaciones son tan familiares y cercanas que muchos llegan a conocerse bastante. Rolver adquirió tal apellido al verse en la necesidad de una identidad para ser reconocido en una sociedad nueva y diferente a los gnomos. Pero antes de hablar de su vida como hómono, hablaremos primero de su vida de gnomo.
Rolver nació, como todo buen gnomo, dentro de los territorios de la península Ronan, en el pueblo tan rodeado de bosques altos y frescos sobre los montes de Emú, en Loumener. Sus padres fueron Alfern y Ozarn, padre y madre respectivamente. Alfern era del pueblo de Veraix, mientras que de Gnaumelard, ciudad capital de Dellet, provenía la madre. Rolver tuvo un hermano gemelo llamado Ralf. Ambos gustaban jugar juntos, pero como cualquier par de hermanos, se diferenciaban claramente en sus personalidades.
Ralf era el más extrovertido y valiente, y siempre al hacer competencias con su gemelo, casi siempre salía ganando éste primero. Solía conquistar con facilidad a las muchachas, y encantaba asistir a reuniones sociales y fiestas, así como también bailar. Inclusive, éste cuando hízose adulto consideró la opción de pertenecer al ejército gnómico en Irideau Phorta, lo cual era una noticia tan impactante como preocupante. Impactante y llamativa, porque el chico era muy fuerte, ágil y vigoroso. Sabía manejar con destreza las armas y también podía muy bien defenderse solo. Preocupante y conmocionante, porque a pesar de que las huestes irídicas son reconocidas por ser harto disciplinados y grandes guerreros, se habían tenido noticias de que los más distinguidos soldados habían sido raptados, y algunos hasta aniquilados por horribles personas de otras razas.
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