Samstag, 24. November 2007

Lianne Toullauffe

Para cuando me mantuve independiente ya en mis estancias en el Reino de Paladia, mi tiempo se dividía cada vez más entre mis conservadores estudios juntos con mis diversiones, las cuales eran más y más variadas, haciéndome a veces caer en el desequilibrio de mis deberes. Asistía más frecuentemente a esos sitios donde originalmente yo mismo me impedía ir, debido a que los consideraba estupendos lugares para perderse en el mundo tan tonto y débil de las tentaciones terrenales. Pero cuando conocí este lugar llamado "Feira", quedé impregnado de tan llamativa ambientación, llena de colores fulgurantes y exóticas personas, con sus peculiares vestimentas y bailes que rompían los géneros clásicos de aquellas escuelas de los reinos ákules.

Yo comúnmente era visitado en mis aposentos por unos hermanos que no tardaron en ser dos de mis más grandes amistades que conocí por estos rumbos del reino rojo. Ellos son Nardo y Maelt Elise, provenientes de la isla del norte, Leria. Esta pareja siempre me entretenía con argumentos graciosos y encantadores, llenándome esos huecos de mi personalidad tan seria y en algunos casos aburrida. ¡Qué bien me he sentido con este par!

Fue tanta la camaradería y hermandad que se formó entre nosotros, que me invitaron no pocas veces a algunos eventos de celebración para ellos, a los cuales la mitad de las veces pude asistir. Yo siempre pretendía no fallares, pero algunos deberes me atraían a seguir mis rumbos laborales. Una de las invitaciones que al parecer tuvo trascendencia muy profunda en el aspecto romántico de mi vida fue el baile que organizó la hermana de Nardo en conmemoración de su edad adulta, la cual ellos la consideraban a los diecinueve.

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