Donnerstag, 2. August 2007

El día se había levantado ya. Empecé a buscar mi equipaje, mi dinero, mis recuerdos y mis sueños. El día había llegado sin duda. Sin más apuro, bajé las escaleras del edificio de la callejuela como siempre vaga y clara por las mañanas. Al llegar al primer piso del edificio, casi olvidaba pararme en la puerta del señor [¿?] para pedirle que recibiera de parte mía mis correspondencias y estuviese al tanto de lo que sucedía en Lauterbach, mi querido hogar.

Al haber dicho lo anterior, asintió agradablemente tocándose las barbas. Juro que no hay hombre tan sencillo y gentil como él. Alcancé a despedirme de su bella nieta, con tan lindos cabellos y unos penetrantes y conquistadores ojos esmeralda. Pagaría mil piedras de iridio por construir una escultura de ella. Pero, sé, que ella es muy pequeña para mí, y algún día encontrará a una joven de ojos zafiro y la cuidará y serán felices.

Tomé mi carroza enviada desde Klairebeaux, la cual por lo cierto era algo ancha para ser una carroza vista en un pueblo. El jinete de ella me vió con un aire de alegría y profundo regocijo que me comenzó a platicarme de la vida en Klairebeaux.

―Decídme, ¿qué sabéis hasta ahora, mi buen Nedo, de Klairebeaux?
―A decir verdad, gentilhombre, no mucho. Tan sólo sé que asistiré [allá] para aprender como toda persona civilizada.
―Así es, como todo civilizado -siguió el jinete. Parecía agradarme más ―. ¿De dónde venís?
―Quiero omitir su pregunta ―respondí, recordando caídas y gritos―. Aunque le diré [que] de una tierra lejanísima. Allende la noche.
―¡Ah!, ¿vos os referís a las tierras del Este?
―La verdad, no conozco esas tierras, sólo de Okhan-Udour hasta Lauterbach, pasando por Bordeaux y Noughà moan-Henmei.
―¡Cierto! Vos sois del Oeste. ¿Habéis visitado las fiestas de Magiké?
―¡Por supuesto! Las coloridas ferias nocturnas tan famosas. ¡Cómo podrías perdérmelas! Aquella familia es muy hermosa.
―¿Habláis de los do Magiké?
―Sí, ¿de quién más [podría estar yo hablando]?
―¿Los conocistéis?
―Sí, a cada miembro. Del Nedam [hasta] al pequeño Nedo.

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