Suaves, fueron sus manos las que sentí durante la tarde de la fiesta irídica.
Preciosa, su sonrisa serena me arrulló tal si fuera un pequeño gnomo.
Agradable, el estar con ella; mágico momento que guardaré en mi mente por siempre.
Sinceros, sus ojos que al mirarme, decíanme millones de versos cantados con miradas.
Deseoso, quedé después de la feria, después de saber que fue nada más que ella,
Princesa, la princesa de Irideau, y de mi corazón. Fue así que quedé deseoso de más.
Tímida, fue ahora su mirada hacia mí, ignorándome momentáneamente para no verme
Malditos, quienes se llevaron a mi preciada princesa, mujer encantadora y dulce.
Vagabundo, así me convertí, al darme cuenta de mi pobreza comparada ante su
Polvo, que volaba por el pueblo golpeó mi espalda gritándome que la olvidara.
Marchas de soldados me atemorizaban y me amenazaban si volvía a acercármele a la
Tímido, ahora yo me sentí; si verla otra vez u olvidarla por algunas temporadas;
que un viaje me espera.
Preciosa, su sonrisa serena me arrulló tal si fuera un pequeño gnomo.
Agradable, el estar con ella; mágico momento que guardaré en mi mente por siempre.
Sinceros, sus ojos que al mirarme, decíanme millones de versos cantados con miradas.
Dulces, sus tiernos labios rosados que me ofrecieron el néctar proveniente de su
Maravilloso, ósculo eterno que se mantendrá vivo en mi alma hambrienta de amor.[corazón.
Deseoso, quedé después de la feria, después de saber que fue nada más que ella,
Princesa, la princesa de Irideau, y de mi corazón. Fue así que quedé deseoso de más.
Tímida, fue ahora su mirada hacia mí, ignorándome momentáneamente para no verme
[nunca.
Oscura, la tarde se volvió, al igual que el lugar que habitábamos los dos en ese día.Malditos, quienes se llevaron a mi preciada princesa, mujer encantadora y dulce.
Vagabundo, así me convertí, al darme cuenta de mi pobreza comparada ante su
[riqueza.
Polvo, que volaba por el pueblo golpeó mi espalda gritándome que la olvidara.
Marchas de soldados me atemorizaban y me amenazaban si volvía a acercármele a la
[princesa.
Sonriente, me observó desde la ventanilla de su balcón, y me saludó cortésmente.Tímido, ahora yo me sentí; si verla otra vez u olvidarla por algunas temporadas;
que un viaje me espera.
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